Que tal, tenia dias sin pasar por estos lados, mis disculpas a quienes esperaban que escribiese algo, por cierto seria mucha molestia pedir que dejasen un mensaje. Gracias.
Me levante mas temprano de lo esperado, eran como eso de las 10 de la mañana, mi madre me saca de la cama con la unica intencion de que necesita que le compre algunas cosas, bueno digo yo ya que me desperte aprovechare e ire al banco, me ducho, visto, como y salgo.
Una vez en el banco me encuentro con una cola nada normal, y es cuando me lamento de haber salido sin el reproductor de mp3, decido hacer mi cola con una cara de pocos amigos, durante mi estadia en la cola me percato de un individuo que esta pidiendo dinero, y como no hacerlo si lo pedia a todo pulmon y con una gracia que aunque fastidio tambien risa causaba, se preguntaran porque un hombre asi estaria en el banco, sencillo era una taquilla externa en las afueras de un hospital.
Continuaba con mi cara de perro, esperando que ese hombre no se me acercara a molestar por que de por si el dia no era nada normal para mi y si alguien me fastidiaba creo que no responderia - bueno eso digo yo - pero corri con la suerte de que nunca se me acerco a pedirme ni a dirigirme una palabra, cosa que me parecio perfecto.
En una revisada fugaz a mi celular me doy cuenta que llevo ya 35 minutos en la cola, y que me esta dando hambre, en eso un pequeño grupo de personas rompen el silencio que abarcaba los alrededores del banco, una señora en plena fila se le bajado al tencion y casi cae de desmayo, muchos se abalanzana ayudarla, pero al darme cuenta que ya eran demasiados decido no acercarme.
La mayoria de las personas solo estaba viendo y al estar cerca solo le quitaban mas aire a la señora, es cuando decido acercarme y apartar a unos cuantos mirones, en eso un caballero corre a un cafetin cercano y trae una silla, en eso se acerca uno de los empleados del cafetin y trae una silla distinta y la cambia y en vez de preguntar por la señora de su boca salio una frase algo despota, "a lo que temrinen con la silla me la llevan".
Mientras la señora se refrescaba tomandose una bebida dulce para que la tencion volviera a su sitio, - bueno creo que era para eso - yo continuaba en mi cola, la señora decide irse y me salgo de nuevo para llevarla hasta el sitio mas cercano para agarrar un taxi, regreso a la cola y despues de 10 minutos aproximadamente es que me doy cuenta que no he avanzado ero ni dos puestos.
Siguiendo en mi desespero por irme rapido, noto un silencio que noe ra nada normal, el hombre que pedia dinero se habia callado y sentado frente a las escaleras del banco, mientras mas me acercaba a la taquilla mas me acercaba a esta persona que bajo su tono de voz y solo le pediadinero al que por al lado le pasara, es cuando el hombre decide acostarse en el piso, muchos atonitos se quedan viendole, aunque mas atonitos y perplejos quedarian mas adelante.
El hombre comienza retorcerse debido a un ataque de epilepsia, justo frente a mis ojos en medio de una multitud de personas que deseaban cobrar e irse, pero en mi memoria no recordaba ningun suceso similar y no sabia que hacer, un caballero de mucho mayor le quito unos de los zapatos al hombre que convulsionaba en el piso y yo me acerco y este gentil me pide que coloque el zapato debajo de la cabeza del hombre epileptico para que no se golpee la cabeza.
Una vez que hago lo que me aconsejaron, pido ayuda para cargarlo y llevarlo a la emergencia del hospital que se encontraba a escasos 100 metros, pero nadie se ofrecio y justo en ese momento una ola de susurros se paseo por toda la fila de personas que esperaban ser atendidos por los cajeros del banco.
Mientras el hombre continuaba retorcido en el piso y yo pensaba que podia hacer, porque solo me era imposible cargarlo, estando en el piso me costo hasta levantarle la cabeza para colocarle el zapato debajo de ella, imagine lo que me costara cargarlo. en ese momento una señora pidio que llamaran a una patrulla pero nadie fue capaz de gastar un minuto de su telefono para hacerlo, otra señora pidio que lo llevasen al hospital y los susurros continuaban, le dije a una de ellas que ya me habia ofrecido pero nadie respondio al llamado de ayuda a un extraño.
Ya cuando los susurros eran cada vez mayores y pasaban de ser eso a ser conversaciones nada privadas acerca de lo que ocurria, es cuando una señora dice a todo pulmon:" Es que aqui no hay hombres", justo en ese momento un muchcacho se acerca desde el ultimo puesto de la cola para ayudarme y un caballero de la tercera edad fueron los unicos que sintieron la necesidad de ayudar, es cuando entre los tres logramos llevar al hombre epileptico, que seguia retorciendose, hasta la emergencia del hospital.
Una vez que lo dejamos en el hospital, regrese a terminar lo que haria en el banco, y ya intentando olvidar lo ocurrido, una señora se nos acerca a los tres que ayudamos al pobre hombre y nos dice: "Dios lo bendiga por lo que hicieron".
Ahora en retrospectiva, pienso ¡¡¡Que demonios le pasa a esta sociedad que le cuesta ayudar a su projimo!!!, ¿por que un hombre se preocupo mas por una silla que por una señora de avanzada edad que esta a punto de desmayarse?, ¿que carajo pasa por su cabeza?, ¿por que nadie me quizo ayudar a llevar a ese pobre hombre al hospital que estaba sumamente cerca? solamente se cercaron dos personas a ayudarme, no importa que lo hayan hecho por que la señora exclamase que no habian hombres, pero igual lo hicieron, ahora sera que los demas hombres que estaban alli - que por cierto habian mas fuertes y jovenes- no eran hombres que no les importo nada.
Con esas preguntas y comentarios les dejo este relato, que por supuesto que tiene moraleja, y si, me siento bien por ayudar a alguien mas y sin esperar nada a cambio, espero que ustedes tambien sientan eso, y los que no, cambien su mentalidad por que el amor al projimo es el ultimo mandamiento que Jesus nos dejo.
...Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado. Jn 13,34
Jesus de Nazareth
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